WASHINGTON.- La primera nave espacial de fabricación privada de la historia despegó ayer de Cabo Cañaveral, Florida, hacia la Estación Espacial Internacional (ISS). "Dragon", una cápsula no tripulada, fue lanzada al espacio con ayuda de un cohete portador Falcon 9 y lleva equipo y alimentos a los astronautas de la ISS.
Tanto la cápsula como el cohete fueron desarrollados por la empresa californiana SpaceX. Tras este éxito los técnicos de la agencia espacial estadounidense, la NASA, lanzaron gritos de júbilo y se abrazaron.
"El día marca una nueva era en la investigación. Una empresa privada ha enviado una nave a la Estación Espacial Internacional, que intentará acoplarse por primera vez", dijo el jefe de la NASA, Charles Bolden. "Quiero felicitar a SpaceX por el exitoso comienzo", añadió, y elogió al equipo de apoyo de la NASA que hizo posible el logro. Aunque aún queda mucho trabajo por hacer, al menos el lanzamiento queda completado, indicó. La maniobra de acoplamiento está prevista para mañana a las 12:00 GMT y será transmitida en vivo por Nasa.tv en Internet. Un brazo robot de la ISS capturará a "Dragon" y la atraerá hasta la estación.
SpaceX firmó un acuerdo millonario con la NASA para un total de 12 viajes a la estación espacial. La cápsula blanca tardará tres días en llegar y pasará frente a la estación antes de colocarse en posición de acoplamiento.
"Dragon hace todo de forma automática y tiene a bordo una tecnología de punta", afirmó el fundador de SpaceX, Elon Musk, a la CNN. "No hay nadie que maniobre la Dragon con un control a distancia, como en la era (de las naves) Apollo". Musk, de 40 años, explicó que el mundo "esta alumbrando una nueva era en la exploración espacial en la cual las asociaciones privadas tendrán un papel cada vez mayor", al hacer una comparación con Internet, sector en el que amasó su fortuna. En su vuelo inaugural, la cápsula lleva 500 kilos de carga, principalmente alimentos para los astronautas. De vuelta a la Tierra traerá más de 600 kilos de basura. "Dragon" estará dos semanas de misión.
La cápsula iba a ser lanzada en noviembre pasado, pero su viaje tuvo que ser postergado varias veces por problemas técnicos. SpaceX quiere seguir desarrollando la nave de modo de que desde 2015 pueda transportar personas al espacio. Tras la retirada de los transbordadores de Estados Unidos, la NASA persigue ahora el ambicioso objetivo de llevar a seres humanos a un asteroide y luego a Marte.
Los vuelos de rutina a la ISS quedarán en manos de empresas privadas y el transporte de los astronautas, de la agencia rusa con sus cápsulas "Soyuz", cuyo uso cuesta unos U$S 53 millones (41 millones de euros) por vuelo y asiento. (DPA-AFP)